domingo, 23 de noviembre de 2008

de mí...

Quiero romperlo todo, poquito a poco, pero haciendo daño. Matar a alguien si hace falta, aunque siquiera sea a una mosca que huele y come la mierda de los demás. Comenzar por arrancarle las alas para prohibirle su mejor propiedad, seguir con sus antenas y sus patitas para que se dé cuenta de lo que es que te jodan sin motivos, dejarla ante sus semejantes para que le recriminen su estado y, por último, chafarla para darle lo que a mí no me han permitido: el alivio del final. De esta manera, aunque solo fuera una mosca de mierda, me aseguraría que alguien me entendiera. Mi rabia, mis ganas de romper, mis ganas de arrancarme hasta la uñas, el intentar y no conseguir entender nada, pero sobretodo la puta impotencia. Ver como todo va pasando mientras pones esa cara inmóvil para que el resto siga su paseo, seguir y seguir riendo lo que en ese momento no me hace gracia, comparecer como una estatua y dejar que te meen encima sin rechistar, para acabar reventando en un momento final con la única compañía con la que me permitiría hacerlo, más pensando en la futura recriminación que en el hecho que ha conllevado a ella.



Al día siguiente las paredes reciben golpes literales causados por palabras que no se entienden. Llegan las ganas de matar. Que nadie se ponga enfrente porque hoy no soy una estatua, y pese a que no reviente, esta vez podría reventar a alguien. Se mezcla todo para quitarme hasta el hambre, así que me encierro sin miedo a sufrirlo. El truco de la silla en la puerta para que no puedan ni bajar la manilla. Que hablen, que chillen, que aporreen, que insulten, que imploren, que sigan recriminando; me da igual, la música subirá sus decibelios para no tener que aguantarlos, y por ahora como si quieren morirse. No pienso darles el placer de más explicaciones, ni la grata satisfacción de verme la cara demacrada por la decepción de que todo sea como me esperaba. Podrán joderme hoy, pero desde este momento van a ser usados como la mosca y lo primero que van a recibir va a ser un corte en las alas de privarme la libertad. Desde ahora van a comprender, a través de la experiencia, lo que es sufrir de verdad al grandísimo hijo de puta que decían que era y en el que no me había convertido hasta hoy. Hasta el día en el que ellos consiguieron crear a un hijo de puta encerrado en las 4 paredes.

2 extraños:

lahistoriadenadie dijo...

hoy es 8, FELICIDADES!

María dijo...

¿entra en tus planes renovar?
=)