No sé si recuerdo o naufrago,
si pienso lo hago demasiado
y parezco drogado,
como si la mente fuera un barco zarpado
en un frío día de tormenta nublado.
Esa es la principal razón de sentirme obcecado,
cegado por cosas que tan siquiera han pasado,
y aun así me mantienen enfadado
Vegetarianos de la sangre, traidores de lo que los sanos llamamos benevolencia, comenzad a temblar porqué no nos afectan vuestras balas verbales. He sabido que ya no escribo, sino que ahora, solo hago alabanzas y dedicatorias, o como mucho, menciones especiales. Si lo hago no es por exigencia sino por obsesión. Si escribo lo que escribo es por pensar lo que pienso, y aunque los conocedores de mi mente sabemos que mis pensamientos son salvajes e ilógicos a la par que ilegales, veo charcos en vez de oasis que me han mantenido en pie hasta el día de pesca. Ese día la luz no ilumina, deslumbra, y entonces comprendo que no todo aparece en la apariencia que quiere parecer mientras perece, sino que es lo que es, arena. Simple arena que al cogerla huye entre los dedos y la palma de la mano, que al usarla de reloj se escapa poco a poco con el tiempo, pequeñas piedras que al mojarlas son capaces de guardar tu huella hasta que vuelven a ser pisadas... y sin embargo, pese a ser tantas cosas, no es ese lago que aparece en mi imaginación, sino eso, la maldita arena sobrevalorada.
No es una queja sino algo que sobrellevar. Ningún animal es tan animal como los de la manada quisieran. Decepcionar no es un defecto que provocar sino un atributo más que aceptar de uno hacia los demás. No es un ente probable sino una realidad, y, igual que el que narra lo acepta, deberían hacerlo todos respecto a sus propias personas. Que en esta batalla no se salva ni el más fuerte de ser fusilado después de apuñalado. Todos podemos mirarnos las manos para comprobar que las tenemos manchadas de nuestra sangre y de la de los demás. Líquidos brotados de las heridas que surcamos sin vela ni idea de destino, y sin embargo, decidimos seguir navegando en el mar negro del dolor creyendo estar en "la vie en rouge" del placer.
Por eso os digo, sabedores e ignorantes, que todos somos peores que los que más criticamos, y nuestro trabajo al descubrirlo es devolver nuestros insultos, rechazos y reproches para que nos los devuelvan con intereses.
Y así comprenderemos que "the payback's a real bitch", isn't it?
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