No me conoces pero piensa en mí. Piensa en mí como en el nitrógeno. Piensa que soy un ente inestable capaz de explotar con el siguiente mínimo movimiento brusco, así que aléjate, porqué ceca, sufrirás parte de los daños, sean colaterales o directos.
La fragilidad me pertenece, más como un álter ego que como una propiedad, por ello procuro esquivar las miradas. Pero las palabras son otro juego, y en éste, siempre salgo perdiendo, como en las no acciones o el disimulo... personajes que terminan por matar hasta el más mínimo resquicio de la capacidad que me mantiene en pie. La no acción es la madre del adiós al hermano grande del cariño, y el disimulo el padre del hola a la hermana mayor de la despedida final. A poco a poco, a pasitos muy lentos, se van consolidando los sentimientos de pesimismo, e incluso de desconfianza, en mí, de aguantar por mucho más tiempo, todo el peso que mis neuronas enfermas están aguantando. No hablo de nada en concreto sino de todo en general, de cada grano de plomo que va llenando la maleta de toneladas y toneladas de convocatorias a la locura, al autismo y a toda aquella enfermedad que acaba terminando en fobia, y que, con mas inri, te hace sentir que eso es lo único que necesitas.
Me conoces pero no piensas en mí. No piensas en mí como quisiera. No piensas que me esfuerzo más que nunca porque no sabes ni cuanto ni por qué estoy luchando, y acércate porque lejos disfrutaras de todos los placeres individuales, pero yo, yo no estaré disponible ni dispuesto a cometer tal fechoría.
La fuerza me enmascara, más como un disfraz que como una capa de Superman, por ello hace mucho que dejé de intentar volar. Pero mis palabras son otro deber, y en éste, procuro salir siempre ganando. Los textos y rimas son los antagonistas que empiezan mis noches para procurar terminar mis sueños matutinos con un esbozo de sonrisa.
Intento ser "el padre de familia, el que tuvo otro hijo ese mismo día llamado estilo, su hija la rima, su esposa letra..." los que llenan el parto de hojas dibujadas, sinónimas del desahogo causante del final de una cabeza llena de puñales sangrantes.
Rápidamente, a zancadas de avestruz, comienzan a pasar los días cortos para darle el relevo a los largos de piscina. Nadar es fácil, lo duro es tragar el agua y seguir llenando los pulmones de H2O; sin exalar, solo inspirar algo que no es de mi naturaleza. No hablo de todo sino de nada, de ningún movimiento capaz de acabar de hacerme ver que todo es como parece, o por el contrario, que todo es como me parece.
Siempre me desconoceréis.
miércoles 15 de octubre de 2008
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3 extraños:
los que llenan el parto de hojas dibujadas, sinónimas del desahogo causante del final de una cabeza llena de puñales sangrantes...
mientras sea la cabeza y no el corazón lo que está lleno de puñales sangrantes se puede sobrevivir. y para los puñales de la cabeza tienes los acordes de un corazón.
que mai s'acabin els pleasures*
Qué grande eres !!!
Ayla
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