Diario de Rorschach :
Un perro muerto en la calle esta mañana. Marcas de neumático en su estómago destrozado. Esta ciudad me teme. He visto su verdadero rostro.
Las calles son arroyos y los arroyos están llenos de sangre… y cuando el alcantarillado al fin forme una costra, todas las alimañas se ahogarán.
La mugre acumulada de todo el sexo que practican y de todos los asesinatos que cometen les llegará a la altura de la cintura y todas las putas y los políticos alzarán la vista y gritarán: "¡SÁLVANOS!"...
…Y yo miraré hacia abajo y susurraré: “No”.
Todos ellos tuvieron su oportunidad. Podían haber seguido los pasos de hombres buenos como mi padre o el presidente Truman.
Hombres decentes, que creían en la honradez del trabajo diario.
En vez de eso siguieron la senda marcada por las heces de los viciosos y los comunistas sin darse cuenta, hasta que fue demasiado tarde, de que ese camino llevaba a un precipicio.
No me digas que no pudieron elegir.
Ahora todo el mundo está al borde del abismo, mira hacia abajo y contempla un infierno lleno de sangre, ahí están todos esos liberales e intelectuales y charlatanes...
y , de repente, a nadie se le ocurre nada que decir.
...
En seguida será de noche.
Debajo se encuentra esta espantosa ciudad que grita como un matadero lleno de cerdos subnormales.
Un comediante murió un viernes por la noche en esta ciudad.
Alguien sabe por qué.
Ahí abajo...
Alguien lo sabe.
El atardecer apesta a adulterio y mala conciencia.
...
Aquel viernes por la noche, un comediante murió.
Alguien lo tiró por una ventana y cuando golpeó la acera acabó con la cabeza empotrada en el estómago.
A nadie le importa.
A nadie salvo a mí.
¿Aciertan al decir que todo esto es en vano?
Pronto habrá una guerra. Millones morirán envueltos en llamas. Millones perecerán entre la enfermedad y la miseria.
¿Qué importa una muerte más frente a tanta otras?
Importa porque existe el bien y existe el mal, y el mal será castigado incluso ante el mismísimo apocalipsis seguiré actuando igual.
Pero hay tantos que merecen ser castigados...
... y tan poco tiempo por delante...
...
En el cementerio, las luces blancas están ordenadas por filas, como si fueran marcas de tiza trazadas con nitidez sobre una pizarra gigante.
Presento mis respetos discretamente, sin grandes ceremonias.
Durante 22 años ejerció como comediante, y una vez muerto, lo entierran bajo la lluvia.
¿A esto se reduce nuestra vida? A una vida llena de conflictos sin tiempo para tener amigos de modo que cuando esta se acaba, solo nuestros enemigos nos dejan rosas.
Unas vidas repletas de violencia y que acaban de forma violenta...Nosotros nunca moriremos en la cama.
No nos está permitido.
Quizás se trate de algún aspecto de nuestra personalidad, de alguna necesidad de luchar y pelear que nos convierte en lo que somos.
Aunque da igual. Hacemos lo que tenemos que hacer.
Otros entierran sus cabezas entre las tetas hinchadas de la indulgencia y la satisfacción, como unos cerditos que se retuercen bajo mamá cerdita buscando refugio... pero no hay refugio... y el futuro se nos hecha encima como un tren expreso.
Él lo entendía. Se lo tomaba como si fuera un chiste, pero lo entendía. Veía las grietas de la sociedad, veía cómo los hombrecitos enmascarados intentaban que no se hicieran más grandes...
Contempló el verdadero rostro y optó por convertirse en un reflejo, en una parodia de él.
Nadie más entendió el chiste. Por eso se encontraba tan solo
Esto me recuerda a un chiste:
Un hombre va al médico. Le cuenta que está deprimido. Le dice que la vida le parece dura y cruel.
Dice que se siente muy solo en este mundo lleno de amenazas donde lo que nos espera es vago e incierto.
El doctor le responde: " el tratamiento es sencillo. El gran payaso Pagliacci se encuentra esta noche en la ciudad. Vaya a verlo, eso le animará".
El hombre se hecha a llorar.
Dice: " pero doctor...
... yo soy Pagliacci".
Un buen chiste.
Todo el mundo se rie.
Redoble de tambor.
Telón.
